La gestión del riesgo juega un rol fundamental dentro de la estrategia de BBVA Continental, contribuyendo a garantizar su solvencia y sostenibilidad. Se trata de una adecuada clasificación de los riesgos y de los clientes, un marco de límites y normas de delegación que aseguran un proceso idóneo de toma de decisiones. La evaluación de la calidad de riesgo de los clientes y de los grupos económicos se produce a través de las unidades de admisión, así como procedimientos de seguimiento y control para evitar desviarse de los objetivos fijados.
Asimismo, se toman en cuenta los siguientes principios:
- Los riesgos asumidos deben ajustarse a la Política General de Riesgos.
- Los riesgos deben guardar proporcionalidad con el nivel de recursos propios, ajenos y de generación de resultados del Grupo, priorizando la diversificación de los riesgos y evitando concentraciones relevantes.
- Los riesgos asumidos tienen que estar identificados, medidos y valorados, debiendo existir procedimientos para su seguimiento y gestión, además de sólidos mecanismos de control y mitigación.
- Todos los riesgos deben ser gestionados de forma prudente e integral durante su ciclo de vida, dándoles un tratamiento diferenciado en función de su tipología, con una gestión activa de carteras basada en una medida común (capital económico).
- La capacidad de pago del prestatario para cumplir, en tiempo y forma, con el total de las obligaciones financieras asumidas según los ingresos procedentes de su negocio o fuente de renta, sin que tenga que recurrir a avalistas, fiadores o activos entregados.